jueves, 15 de diciembre de 2011

Reir en tus labios.

Corramos a escondernos en un portal para resguardarnos de la lluvia. No importa cual, pero quiero que me beses hasta que termine de llover, y aviso que se avecina una tormenta. No me importa esperar el tiempo que sea si estamos en el mismo portal. Ojalá lloviera para siempre entonces.

No, espera, no corras, ven aqui. Y besame bajo la lluvia. No quiero esperar ni un segundo más.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Demasiadas sensaciones para un solo corazón.

Odiaba no ser capaz de enfrentarse a los problemas. Odiaba sentirse tan insegura. Y tenía miedo, miedo de la realidad que estaba viviendo. De lo que se estaba jugando. Esa sensación que no la dejaba pensar con claridad, como si estuviera a punto de saltar al vacío. Y sin poder evitarlo no saltó, se acorbardó. Le daba miedo lo desconocido, el no saber que pasaría después.

De lo que se olvidó fue de la maravillosa sensación que aparece un segundo despúes de saltar al vacío.
Esa sensación de poder volar, de sentirse libre.
La sensación que ya vivió anteriormente, cuando se atrevió a saltar.
Entonces recordó lo que pasó después, cuando llegó al suelo.
Y no sabía si estaba preparada para volver a pasar por eso.

Y cuando pierda el miedo, empezaré a disfrutar la vida de verdad.

Miedo de mi inseguridad. De no ser capaz de decidirme. Miedo de darme cuenta del daño que hago y no poder evitarlo. Miedo de ponerme tan nerviosa por cosas serias. Miedo de no saber que decir ni como reaccionar. De ser tan cobarde. Miedo de fallar. Miedo de arriesgar y que salga mal.

Pero no te preocupes, de todo se aprende y esto no va a ser una excepción.

martes, 6 de diciembre de 2011

Algo que olvidé viendo llover...

Y ahí estaba esperando. No sabía bien a qué, no quería darse cuenta de que lo único por lo que no bajaba la tapa del ordenador era por esa minima posibilidad de que le dijera esa mentira que ella esperaba. Esa dulce mentira que necesitaba creerse con toda su alma. Ese 'te quiero' que ni siquiera sabía si fue real alguna vez.
Se descubrió mirando fíjamente a la pantalla recordando esas noches de verano, meses atrás, sentados en un banco del parque mirando la Luna y los trenes pasar; dandose besos cada vez que un mercancias ahogaba sus voces. Descubriendose el uno al otro.


Cada vez que afloraban esos recuerdos, tristeza o alegría aparecían.
Pero sin excepción alguna lo que no faltaba era esa añoranza que ella sentía.
Esos deseos de que las cosas hubiesen sido distintas.
De que aquel te quiero fuera verdad.