viernes, 25 de noviembre de 2011

Sentir que me voy a morir de alegría.

Unas pocas palabras, bien dichas, en el momento exacto, pueden cambiar tu mundo.
A veces no se necesita un momento oportuno, simplemente basta con decir una frase para que tu estado de ánimo cambie, no se necesita más.
Esa sensación de no poder parar de sonreir (y digo sonreir, que no es lo mismo que reir), esa sensación que tan bien me hacía sentir apareció de pronto como una hoja que el viento hace caer.
Esa sensación tan maravillosa de descubrirte sonriendo así porque sí, sin intentarlo.
Y no sé que tendrá ese chico, que tanto me alegra el corazón. Que con tonterias me hace feliz, sin ni siquiera pretenderlo. Pocas personas he conocido que valgan la pena de verdad, pero como él ninguna.


Y quiero que llegue mañana ya, que las horas pasen rápido para después detenerse.
Esperando a volverle a ver otra vez más.
Deseando que no acabe el día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario